domingo, 2 de marzo de 2014

Licuado de reflexiones en una tarde de carnaval en Jerez, con el corazón roto y la neurosis a todo lo que da

La peor decepción que puede tener  una madre es que su hija, sí, su hija, su himen precioso y sonrosado piense siempre en genitales. Los genitales son una tarea para los hombres, a ellos obsesiona el coño y las tetas, ¡tú eres mujer, caray! Cuida lo que llevas entre las piernas, si dosificas bien sus placeres conseguirás un buen maridito. Nadie quiere por mucho tiempo a una puta. Y entonces me pongo mis zapatitos, y sonrío, y salgo al mundo para que me quieras. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis por seis: treinta y seis más diez: cuarenta y seis más otros diez: cincuenta y seis. Y una hipertensión de la chingada por estar fingiendo siempre.  Tu marido dejó de cogerte a los 46 y empezó a irse con las putas, ¿quiénes son los que no quieren a las putas? Yo siempre veo concurridos de gente sonriente y danzarina los congales. Sí, pero ellos también están fingiendo. Las  putas de tal congal tienen maridos que están con otras putas que trabajan en otros congales y los hombres que ahí bailan están gastando en ¡cerveza para todos! El dinero que deberían dar a sus hijos, evadiendo su soledad perenne. Cuando se cierra el burdel, los danzantes se diseminan por la ciudad con el ánimo adormecido por el alcohol, y duermen solos aunque acompañados.

Cantinero, ¿me sirve un vaso de semen?

Coger, ¡qué palabra tan incómoda, dulzura! Más si brota de labios de una jovencita de ojos tristes. Coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger, coger…

Y sin copiar y pegar. Presiona las malditas teclas cada vez que lo escribas. Hasta que se borren las inscripciones en color blanco de tu teclado de la C, la O, la G, la E, la R; escríbase como cuando en la primaria tu maestro te pedía planas y planas de esa palabra en la que te equivocabas; pronúncialo tantas veces que te desgarres la garganta en ese punto álgido en el que llegas a la unión de la G con la E: coGEr.

Hijita, con dinero baila el perro y sin dinero bailamos como perro.

Un día tendrás una familia. Cuentas por pagar. Dar la vida por otros, en eso estriba la calidad humana... Y tú eres egoísta y malvada.

“El egoísmo no consiste en vivir como uno quiere vivir, sino en pedirles a los demás que vivan como uno quiere que vivan.”

Deberías de dejar de leer toda esa mierda, eso lo escriben para que a pendejos como tú se les vaya la vida en ensoñaciones ¿y, dime, qué vas a hacer ahora que has terminado la carrera? Una puta oficina, el trato con la gente, las relaciones públicas, un periodista necesita ganarse a sus fuentes y reírse de los chistes malos de su superior: más que en el talento, en eso radica el éxito laboral… ¿Y tú crees que me vea bien chupando culos? Porque si es así, mejor me voy de actriz porno, en todos lados me la van a meter. Me gusta escribir, pero no sé plasmar más que cosas como estas, sí, a veces también yo siento asco de mis pensamientos; pero ya intenté pensar en unicornios y sólo puedo imaginarlos cagando arcoíris,

Las cosas que he escrito me dan asco. No publico porque pienso que la humanidad no necesita mi mierda. Cuánta mierda consumimos a diario y cuánta mierda producimos a diario. Aunque, no puedo evitarlo, por eso me abrí un blog, es mi retrete intelectual. Aquí acaba mi porquería. Aquí pongo lo que yo quiera. Y lo hago no para obtener aprobación, sino como forma de expresión. 

sábado, 1 de marzo de 2014

Mi perra Daisy se me escapó con un calabacero porque no soy bueno o Sin permiso no hay sometimiento


Sólo una vez me he sentido amado. Cuando se trata de contabilizar los grandes amores en la vida de uno, la familia no cuenta: ellos no eligen que seas precisamente tú parte de su vida, en la mayoría de los casos es así porque falló el método de contracepción o porque no lo hubo…  Faltó el sangrado. Tu madre tuvo un susto de la chingada. La prueba barata de farmacia dio positivo. Y entonces vino la resignación de tu madre, las críticas de tus tíos y las chambritas en amarillo porque era muy temprano para conocer tu sexo. 

Y aunque los hombres y las mujeres cohabitaran siempre con afán de procrear, no lo hacen eligiendo de antemano al individuo que irrumpirá en sus vidas.  Por eso el amor de la familia no entra en mi lista de grandes amores, es producto de la casualidad, del destino, del azar, de Dios (hay para todos según creencias). Te aman porque, de acuerdo a su moral, no tuvieron más opciones, no pudieron decidir a quién amar. No es reproche y no por lo anterior es menos majestuoso el amor de familia, al contrario, eso lo hace grande, sólo que prefiero no incluirlo porque no lo decidieron ellos, así les hicieras mierda la yugular hasta el último estertor te amarían aún sin poder decidir dejar de amarte.

Fuera de mi familia, solamente una vez me he sentido amado. Dicen que el nombre hace al individuo, y en este caso es muy cierto, se llamaba Daisy: un nombre muy ad hoc para perras de raza pequeña. Ella era algo así, tenía los ojos cafés, redondos, muy inocentes;  el cabello castaño, rizado y se ponía en él listones de satín en colores pastel; era de baja estatura y de caderas anchas. Por fuera no era lo que yo consideraría una mujer atractiva, siempre las preferí de mirada agresiva, altas, flacas y de cabello oscuro; pero Daisy resultó ser insuperable, era tan perfectamente destructiva que creo que es la mente más podrida que he conocido hasta ahora.

Nos conocimos en una cantina (¿existirá algún otro tipo de lugares para conocer gente interesante y empezar buenas historias?). Ella entró a pedir el baño prestado,  era evidente que estaba muy tomada. La abordé y le invité un trago, una cosa llevó a la otra y cuando estuvimos solos le quité uno de sus listones y traté de ahorcarla con él mientras follábamos. No se asustó, no chilló, se excitó. Me enamoré, tal vez demasiado rápido, pero para mí eso había sido una exhibición más que suficiente de su ser interior.

Desde entonces la vi cada miércoles. Había veladas en las que se tiraba en la alfombra y no hacía otra cosa más que besarme los pies y decirme que me adoraba. Yo nunca le contesté a eso, sólo miraba directo a sus ojos de cachorra y me dejaba caer en ellos como lluvia sobre el mar. Entonces me sentía amado. También me sentía así cuando me dejaba destrozarla como el viento a la nube. Puedo decir sin problemas que ella estuvo en contacto con lo peor de mí y nunca se sorprendió, al contrario, siempre estuvo ahí por decisión propia.

Hicimos tanto juntos que si nuestra piel tuviera voz, la gente nos temería. Y fue así hasta que un día, en uno de nuestros juegos, estaba yo tan excitado que se me pasó la mano, le abrí de un puñetazo la piel de la ceja y la sangre cayó por su piel rosada obligándola a cerrar un ojo. Nunca me había parecido más bonita como hasta entonces. Se veía tan viva… Caí a sus pies y por primera vez le dije que la amaba. Ella me pateó el rostro y se fue. Antes me dijo muy molesta que había estado pidiéndome que me detuviera, pero es que yo no la escuché. Me dejé llevar por la pasión.


La busqué después, pero fue en vano. Lo único que conservo de ella es una gota de sangre que cayó ese día en mi colchón y un listón azul cielo que le quité alguna vez. Me he enterado de que ahora sale con un tipo que vende calabazas y que él le compra flores y la lleva de la mano a comer helado. La extraño, pero creo que fue lo mejor, espero que esté siendo feliz, yo no soy bueno, nunca se me hubiera ocurrido llevarla a comer helado. Yo la amaba de otra manera, y la amaba tanto que hasta la hubiera matado. Sé que también ella me amó y que a eso nadie, ni el destino, ni el azar, ni la casualidad,  la obligaron.